¿INDEPENDENCIA O DEPENDENCIA?

¿INDEPENDENCIA O DEPENDENCIA?

Después de 3 siglos de ser una colonia española, los criollos -hijos de españoles nacidos en la Nueva España- decidieron liberarse del mal gobierno, terminar con el Virreinato y establecer las bases para la conformación de un país libre y soberano que fuera capaz de determinar su propio destino y de trazar un nuevo rumbo. Pero tras 210 años de “independencia”, seguimos sometidos a estructuras, poderes y la voluntad de intereses externos e internos que impiden que México sea un país verdaderamente libre.

La independencia se define como la cualidad o condición de ser autónomo y de actuar con libertad. Pero en materia económica no podemos decir que somos libres cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial nos dan las directrices a seguir como país para ser beneficiarios de sus favores, debido al enorme endeudamiento que nuestros gobiernos tienen con esos organismos.

En hidrocarburos también somos dependientes. No podemos decir que somos un país libre cuando tenemos que importar un alto porcentaje de la gasolina que se consume en territorio nacional, provenientes de Estados Unidos, Holanda, Trinidad y Tobago, España, India y otras naciones que no son potencias petroleras. Si México es un país productor de petróleo, ¿por qué tenemos que importar y usar una gasolina cara y de mala calidad? Contamos con grandes reservas de petróleo y existen muchos pozos sin explotar, pero somos incapaces de producir lo que requerimos.

¿Y LA ALIMEMTACIÓN?

En la producción de alimentos para consumo interno las cosas no son distintas. Nuestros gobiernos no han sido efectivos para generar fuentes de trabajo que den a la población un nivel de vida digno por lo que muchos se ven obligados a emigrar buscando mejores oportunidades.

Para satisfacer las necesidades de alimentación, debemos recurrir a inversionistas extranjeros que exigen grandes terrenos para sus plantas productoras y que se les condonen gran parte de los impuestos que deben pagar. De esta manera se abusa de las necesidades económicas de la población a la que se explota de muchas maneras, con jordanas de trabajo extensas y con una remuneración de miseria como se hacía en los tiempos de la colonia.

No podemos presumir de ser un país libre y soberano si como población no nos ocupamos de consumir lo que se produce en el país, con manos mexicanas y en empresas creadas con inversión nacional. No es nacionalismo, es alentar a los empresarios nacionales antes que a los extranjeros y esa también es una tarea pendiente de nuestros gobiernos.

SEGUIMOS DEPENDIENDO

Nuestro país, en la actualidad, es dependiente de la tecnología, de la corrupción, de la delincuencia organizada y la de cuello blanco. De la violencia creciente y de la mala impartición de justicia que no defiende por igual a ricos y a pobres.

Somos dependientes de la ignorancia que se ve reflejada en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, lo que favorece los intereses de quienes imponen sus creencias y sus ideologías para seguir sometiendo a los más desprotegidos.

No… No somos un país independiente, como tampoco lo son otros países de la región que adolecen de lo mismo. Pero ese no debe ser un consuelo. Sino una llamada de atención para que nos demos cuenta de que aún nos faltan muchas batallas que ganar para que los sueños e ideales de quienes gestaron la lucha de independencia sean una realidad. Hoy más que nunca, México debe luchar unido en todos los sectores y con todos los actores de la vida económica, política y social para poder llegar a la tan ansiada libertad. 

ALCANZAR LA LIBERTAD

México como patria, tiene todo para lograr su libertad y su independencia. Gozamos de una tierra fértil, de litorales extensos, bosques y selvas, de un clima excepcional, de una biodiversidad rica y de grandes recursos naturales que debemos explotar de manera responsable para ser autosuficientes en todas las necesidades de nuestro pueblo.

Y lo más importante, tenemos un pueblo que es ejemplo de inteligencia, trabajador incansable, que sabe sobreponerse a las adversidades y que ha demostrado que ama a su nación. Somos un pueblo festivo, rico en tradiciones y culturas, con una gastronomía reconocida internacionalmente y con una historia fecunda. Somos la amalgama de dos razas y hemos construido una nación próspera, que no debe esperar más por tiempos mejores. Tenemos la voluntad inquebrantable para lograr lo que nos proponemos y sabemos cómo hacerlo, sin perder nuestra identidad ni nuestro folklore.

México significa “el ombligo de la luna”. Y ahí es donde debemos poner a nuestro país, en lo más alto, pero sólo lo lograremos con la voluntad y el empeño de todos. Sólo así, revalorando nuestros talentos y poniéndolos al servicio de la nación, podremos alcanzar una verdadera libertad.

Angel de la independencia

Texto: Ricardo Tejeda

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